FILOSOFÍA
La filosofía de MERAKI está inspirada en la filosofía educativa de Reggio Emilia en Italia, poniendo énfasis en el desarrollo integral del niño, vinculándose con sus raíces y creando una «tela» pedagógica, entretejida por muchos hilos finos.
Uno de los pilares que enfatiza nuestra filosofía es la imagen del niño, que es competente, lleno de potencial y activo en la construcción de su propio conocimiento a través de interacciones con otros. Una imagen fuerte y holística del niño como un individuo único y competente.
Creemos que los niños pequeños tienen una enorme capacidad de aprendizaje, ya que investigan y desarrollan sus propias teorías sobre el mundo que les rodea. Creemos que prosperarán en un entorno de aprendizaje seguro que apoye su bienestar, despierte su maravillosa curiosidad y desarrolle su potencial a través de la exploración y el descubrimiento. Entendemos que los niños aprenden mejor en un ambiente de cuidado, donde los padres son bienvenidos como miembros vitales de nuestra comunidad de aprendizaje.
Creemos que escuchando atentamente a los niños podemos cultivar sus intereses, su sentido de la maravilla y sus preguntas sobre su mundo. Teniendo esto en cuenta, les ofrecemos oportunidades de aprendizaje emocionantes que reconocen su amor por la espontaneidad, la imaginación y la diversión, proporcionando rutinas flexibles y respetando los intereses y necesidades particulares de cada uno.
Nuestra responsabilidad ante cada familia es ofrecer un ambiente cálido, que nutre, hogareño, donde cada niño se siente seguro, feliz y tiene un arraigado sentido de pertenencia; donde las relaciones significativas tanto dentro como entre grupos de niños, padres y profesores se desarrollan de manera enriquecedora.
La escucha y la comunicación son también elementos claves de nuestra filosofía. Creemos que cada niño necesita el tiempo para pensar, hablar y jugar. Creemos que el juego es básico en el proceso del aprendizaje de los niños, construye la resiliencia y ocurre en el contexto de relaciones. El juego da a niños la libertad de imaginar, explorar y crear. El juego proporciona la oportunidad de descubrir e interrogar, así como la teorización, cooperación e interacción social y emocional, que son necesarios para crecimiento y autoconcepto sano.
