
Niños digitales: cómo usar la tecnología de forma saludable
Introducción: crecer en una era conectada
Niños digitales: cómo usar la tecnología de forma saludable. Nuestros hijos están creciendo en un mundo digital que avanza más rápido que nunca.
Desde temprana edad, las pantallas, los videos y las aplicaciones educativas forman parte de su entorno cotidiano. Sin embargo, aunque la tecnología puede ser una herramienta maravillosa de aprendizaje, su uso excesivo o inadecuado puede afectar el desarrollo físico, emocional y social de los niños.
En el Colegio Meraki, creemos que el equilibrio es la clave. Por eso, queremos acompañarte con consejos prácticos para convertir la tecnología en una aliada del aprendizaje, sin que reemplace la magia del juego, la comunicación y el contacto humano.
La tecnología no es el enemigo, pero sí necesita límites
Los dispositivos digitales pueden ayudar a estimular la creatividad y el conocimiento, siempre que se usen con propósito y bajo la supervisión de los padres.
El problema no está en las pantallas, sino en cuánto y cómo se usan.
Un uso excesivo puede afectar el sueño, la atención, la vista, e incluso las habilidades sociales.
Recuerda: los niños pequeños aprenden mejor a través de la exploración, el movimiento y el juego libre, no solo mirando una pantalla.

¿Cuánto tiempo es recomendable?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los límites de exposición a pantallas deben ser los siguientes:
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Menores de 2 años: evitar el uso de pantallas completamente.
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De 2 a 4 años: máximo 1 hora al día, siempre con acompañamiento de un adulto.
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De 5 a 6 años: hasta 1 hora y media, priorizando actividades educativas y equilibradas con el juego físico.
Estas recomendaciones buscan promover un desarrollo equilibrado, donde el niño tenga tiempo para moverse, crear y relacionarse con los demás.
1. Acompaña y comparte el uso de la tecnología
No se trata de dejar al niño solo frente a la pantalla, sino de compartir el momento.
Mira con él los programas, canta, comenta lo que ve y haz preguntas.
“¿Qué aprendiste del video?”
“¿Qué personaje te gustó más y por qué?”
Esto convierte el tiempo digital en una experiencia de aprendizaje compartida y fortalece la comunicación entre padres e hijos.
2. Elige contenidos de calidad
No todo el contenido infantil es educativo. A veces los videos más populares pueden tener mensajes o ritmos demasiado intensos.
Opta por aplicaciones, juegos y videos que estimulen la creatividad, la empatía y el pensamiento. Algunos ejemplos son:
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Lingokids (aprendizaje de inglés y habilidades cognitivas)
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Khan Academy Kids (contenidos interactivos de aprendizaje temprano)
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PBS Kids o Cantando Aprendo a Hablar (videos educativos y musicales)
Consejo Meraki: revisa siempre el contenido antes de que tu hijo lo vea y activa los controles parentales de las plataformas.
3. Fomenta el equilibrio entre lo digital y lo real
La regla es simple: por cada hora frente a una pantalla, una hora de movimiento o juego libre.
Salir al parque, armar rompecabezas, dibujar o cocinar juntos son actividades que estimulan la mente y el cuerpo.
Los niños pequeños necesitan ensuciarse las manos, correr, tocar y explorar.
Esas experiencias son las que construyen las bases del aprendizaje real.

4. Crea horarios y zonas sin pantallas
Establece momentos del día donde las pantallas estén “en pausa”:
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Durante las comidas.
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Una hora antes de dormir.
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Mientras realizan tareas escolares o actividades familiares.
También puedes designar zonas de la casa “libres de tecnología”, como el comedor o el dormitorio.
Esto ayuda a mejorar la calidad del sueño, la comunicación y la convivencia familiar.
5. Sé su mejor ejemplo
Los niños aprenden observando. Si te ven pendiente del celular constantemente, lo asociarán como algo prioritario.
Procura tener momentos desconectados en familia y demuestra con el ejemplo que la tecnología puede convivir con la lectura, el juego y las conversaciones cara a cara.
Conclusión: tecnología con propósito
La tecnología no reemplaza el amor, la atención ni el tiempo compartido.
Usada con equilibrio, puede ser una gran herramienta para aprender, explorar y crear. Pero los mejores recuerdos no se viven frente a una pantalla… sino en la vida real.
En el Colegio Meraki, promovemos un uso consciente y responsable de la tecnología, fomentando en los niños la curiosidad, el pensamiento crítico y el equilibrio entre lo digital y lo humano.
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